8/1/2019

ELECCIONES SINDICALES: El sentido de tu voto

FeSMC UGT Ibercaja

ELECCIONES SINDICALES
El sentido de tu voto

Pese a la sopa de letras que compone la parte social en las elecciones sindicales de Ibercaja, las opciones reales son pocas: o amarillismo o folclore o firmeza y coherencia.
La parte folclórica no merece mucho comentario. Son imprevisibles más que alternativos. ASIPA es el populismo sindical, con maquillaje reivindicativo y un turbio pasado a cuestas. Presumen de integridad, cuando fueron colaboradores necesarios de directores generales de algunas de las empresas expoliadas de donde provienen, callando y siendo cómplices del desastre.
El amarillismo se encarna en nuestra empresa por parte de las cúpulas de CCOO, APECA y ACI que podrían compartir papeleta. Su estupenda sintonía con representantes de Recursos Humanos en cualquier reunión, en la firma de cualquier acuerdo o en la organización a medida de las elecciones, deberían prolongarla y figurar como una sola organización en una amarillenta papeleta: la que firma y firmará cuanto Recursos Humanos les ponga por delante. Trabajan todos juntos, en una sintonía larga, que se afianza en el tiempo.
Se pagan favores. Acordaos del liberado responsable de CCOO que salió el último día de ERE de tapadillo y por delante de otros cien solicitantes con mejores razones para hacerlo, muchos de ellos afiliados a esos sindicatos firmantes.
Nunca se hacen daño. Escenifican desencuentros y hasta escriben circulares, pero nunca van más allá. Al final, después del teatrillo de costumbre, se firma lo que haga falta prometiendo cosas que nunca llegan. Con la misma demagogia que se firman horarios especiales a cambio de un registro de jornada que no existe, se hace propaganda sobre un equipo de sustituciones que nunca llega o se quejan del estrés que ellos mismos han contribuido a generar. Como si no hubieran mandado a la calle de golpe a seiscientas personas y traspasado sus tareas a los que seguimos aquí.
En estos tiempos de reclutamiento electoral sacan lo mejor de sí mismos. Les valen tránsfugas, difaman o prometen una protección que no existe a los que engrosen sus listas. Es admirable su capacidad de seducción o engaño para conseguir sacar la cabeza por encima del estercolero que han dejado tras de sí en los lugares donde cada ERE ha generado decenas de dramas. Desde el respeto: hay que tener unas buenas tragaderas para sumarse a algunas causas en algunos sitios.
El panorama es así de desolador, así que no te compliques mucho la vida: si crees que las cosas van bien, cada vez mejor para ti, elige la opción amarilla en cualquiera de sus versiones y sigue disfrutando de lo votado.
Si estas harto no tires tu voto y pulsa el botón rojo: es el único que puede servir para empezar a cambiar las cosas, no lo dudes.


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